¿Qué relación deben tener las familias con los profesores?

¿Cómo fomentar la comunicación y confianza entre ambas partes?

Que esperam as famílias do professor?

Que relação devem ter as famílias com os professores?

Como fomentar a comunicação e confiança entre ambas as partes?

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Respuestas a esta discusión

Buenos días:

Soy Luis Carbonel y aprovechando este foro internacional os animo a participar en este interesante debate:

¿Qué esperan las familias del profesor? ¿Cómo podemos conseguir mayores niveles de confianza y colaboración para mejorar la educación de nuestros hijos? ¿Van familias y profesores unidos hacia un mismo objetivo, o sienten recelos y desconfianza? ¿Pueden aportar las nuevas tecnologías alguna solución? ¿Tiene que cambiar el profesorado en su forma de relación con las familias y los alumnos?. Y las familias, ¿tenemos que cambiar también?

Un cordial saludo.

Hola. Soy Marylina Torres. Creo que nos hemos perdido en el camino y todos esperamos de todos el progreso de nuestros pequeños. La familia espera todo del profesor pero no se ha acostumbrado aun al concepto de colaboratividad. Como familia y como docente siento que nos es difícil asumir los errores y el niño queda preso entre el centro de formación y la familia. Eso no le permite crecer ni saber hacia donde continuar caminando. 

El aumento  en la confianza y la colaboración parte del desecho de los conceptos preconcebidos, del fin de las etiquetas de ambas partes. No es cuestión fácil, aquí están involucradas desde las autoridades hasta la propia sociedad de un país. 

Familias y docentes van por caminos diferentes precisamente por lo vertido en el punto anterior. Los paradigmas han abarcado demasiado en las sociedades y se transmiten de generación en generación, esto provoca una continuidad difícil de cambiar.

Las nuevas tecnologías son una fuente de comunicación muy poderosa que no están siendo utilizadas ni explotadas beneficiosamente. También son producto de equívocos conceptos y al habernos avasallado en tan poco tiempo no hemos tenido el tiempo suficiente para encontrar sus utilidades. El avance tecnológico ha sido más deprisa que el experimental humano.

El cambio tanto del docente con la familia como viceversa es indispensable. Debemos trabajar juntos y no en competencia constante.

Un caluroso saludo.

Totalmente de acuerdo Marylina, el problema es que, en general, seguimos reproduciendo las etiquetas y roles asignados, incluidos los de los medios de comunicación o los de la administración. Se trataría, tal vez, de la necesidad de modificar todo el sistema y encontrar nuevos puntos de colaboración en la corresponsabilidad que tenemos de dar la mejor formación a nuestros hijos. Y esto pasa por una seria reflexión de cómo debe ser la escuela y de qué y cómo tenemos que enseñar.

Un saludo.

Buen tema, intente trabajar con ese tema pero me quede sin tiempo, mil disculpas. Le regalo mi borrador para que lo mejoren: http://www.slideshare.net/ovcbosio/el-family-e-learning. Debe re- bautizarse como el Family I. E Learning.

Suerte !

Hola, soy Flor Nuñez. Creo que aún mostramos cierta resistencia a asumir nuestro nuevo rol de docentes, de ser ACOMPAÑANTES en la formación no solamente de los alumnos sino también de los padres de familia. El mundo de hoy está transformando la visión tradicional de educación y familia que se tenía, donde el profesor solamente se preocupaba de impartir información y dejar tareas; a ser un docente más cercano y preocupado por las emociones de sus alumnos; ya que muchas veces si esta dimensión no va marchando bien el alumno no tiene un buen desenvolvimiento; porque a veces por el exceso de tareas se deja de lado y se va perdiendo los espacios de reunión familiar..

Las nuevas tecnologías están ofreciendo nuevas plataformas que pueden ayudar a fortalecer la comunicación con los padres de familia y los alumnos.

Si se debe cambiar en la forma de relación maestro - alumno - familia; hay mucho distanciamiento entre estos seres, nos dejamos invadir por la rutina y el facilismo en las acciones, donde muchas veces nos resulta fácil hechar culpas a otros de nuestras responsabilidades y no caemos en cuenta que perdemos tiempo y se debilitan las relaciones entre las familias y los educadores. Por eso el esfuerzo debe ser mutuo, debemos empezar como educadores a ser más optimistas y confiar en nuestros alumnos, estar presentes, escucharlos cuando más nos necesitan, jugar con ellos...así lograremos fortalecer lazos y generar nuevamente confianza frente a los padres; porque si sus hijos llegan contentos del colegio porque ha encontrado un educador que lo escucha, que está atento a sus necesidades y expectativas, que lo hace pensar, dudar; entonces se va a generar un clima de conversación y cercanía en casa....

Un saludo cordial

Hola Flor, me parecen estupendas tus aportaciones que comparto: ser un docente más cercano y preocupado por la emociones de de los alumnos. Efectivamente parece que la docencia se haya quedado anclada en enseñar contenidos e imponer tareas olvidando la misión de acompañar y guiar al alumno para ayudarle a su desarrollo integral en unión con la familia. Coincido también en tu análisis de que hemos permitido que se debilitaran las relaciones entre familias y educadores. El trabajo de los dos progenitores, la rutina, las dificultades del horario escolar para que el profesor disponga de tiempo para comunicarse con la familia ... han generado un círculo vicioso que parece imposible romper. Estoy a favor de la solución que propones de mutuo esfuerzo para fortalecer lazos y lograr que el alumno vaya contento al colegio y para eso hace falta que todos nos impliquemos en el cambio que se precisa y que se comenta en uno de los vídeos que acompañan a ese debate.

Un saludo.

 

Gracias por la respuesta....es cuestión de convicción y de esfuerzo, no podemos esperar que se nos den las recetas, porque si la esperamos, los alumnos y las familias se seguirán alejando y las relaciones que se buscan fortalecer se debilitarán...es necesario recordar que la escuela es el principal centro de socialización...

Saludos

Las preguntas son muy interesantes ya que para comenzar  abrir la brecha a estas respuestas que pueden ser bastantes, pienso que  es conveniente hasta que punto los padres de familia están comprometidos con la educación de sus hijos.

Al maestro se le carga la mano en todo, si el alumno reprueba el maestro no enseña  y etc. y aquí comento esto porque en este siglo XXI sabemos que hay muchos cambios, desde que el alumno ha nacido en la era cibernetica para nosotros es una gran labor prepararnos para poder formar alumnos capaces de ser competentes, todo esto es un gran desafió, la Reforma Integral nos presenta áreas de  oportunidad, así como el perfil de egreso del alumno, como los estándares y los aprendizajes esperados. 

las tecnologías claro que pueden aportar en nosotros una herramienta mas de llevar a cabo el proceso enseñanza-aprendizaje, no podemos quedarnos en un sistema tradicionalista, todo es un trabajo colaborativo, trabajo de padres, alumnos, docentes.

La finalidad es mejorar y elevar la calidad educativa, tenemos que potencializar las capacidades, habilidades de los estudiantes y definitivamente enfocarnos a los pilares de la educación. Saludos.

Hola, escribo desde  la ciudad de México y les quiero compartir mi percepción de lo que a veces ocurre en escuelas de mi país y sobre todo de mi  ciudad.

Esta ciudad por las distancias y el tráfico cotidiano hace que las familias estén menos tiempo con los hijos, desde temprano se ven padres de familia dejando a sus hijos en las estancias y escuelas y muchas veces los recogen ya por la tarde-noche.

Cuando hay actividades escolares, es común que haya faltas de los padres, no siempre pueden acompañar a sus hijos o participar. Por el contrario siempre hay padres de familia (sobre todo mamás) que  están dedicadas a la casa y se comprometen un poco más con las escuelas, son las que colaboran, atienden, participan de forma más activa para bien y a veces no tan bien.

Somos papás que queremos que los profesores no solamente les enseñen matemáticas o español, historia o inglés, somos padres que queremos que les enseñen que no tiren la basura, que se deben lavar las manos antes de comer, que no digan groserías (o malas palabras), que no hagan berrinches, en fin una serie de cosas que ya no nos da tiempo de enseñar en casa.

Si es una escuela pública que los profesores den gracias de que mandamos a los hijos, si es una escuela privada, que enseñen y desquiten el sueldo por que por eso se le paga al profesor.

No quiero decir que sea lo común y que esto ocurre siempre y en todas partes, pero sí en muchos casos.

La escuela es la gran expectativa de los padres de movilidad social de los hijos y por lo tanto se cifran muchas esperanzas en ella, pero además es la gran educadora en ausencia de los padres, sobre todo en comunidades con mayores necesidades económicas, en familias uniparentales en las que no se cuenta con el apoyo de otros familiares, la escuela es la gran “niñera”. Y sí que lo es y por supuesto que tiene que serlo en la medida en que la escuela sea un espacio favorable para nuestros hijos, que sea rico en experiencias de aprendizaje, pero también en la interacción social, en el goce y disfrute de la convivencia.

Los padres de familia aún creen en la escuela y en sus bondades, por lo tanto los padres esperan que el profesor sea ese gran canal, esa ventana hacia el conocimiento y hacia el mundo.

Definitivamente coincido con María de los Ángeles y con los demás colegas, incluyendo a Luis Carbonel que nos planteó tan importante reflexión, habrá que renovar esta relación entre padres de familia y profesores a fin de que en conjunto demos a nuestros hijos –a los estudiantes- de mayores y mejores oportunidades de aprendizaje pero de forma colaborativa y corresponsable.

Viviana más abajo señalaba de que la relación debería ser armónica, sin embargo, tal vez no sea esto posible siempre, pero sí creo que en la relación de tú a tú, la confianza será fundamental para saber que los padres cuentan con el profesor y el profesor con los padres.

Saludos!

Hola Cris, le escribo desde Colombia y le comunico que aquí hay la misma concepción de la escuela que es una niñera o como también lo llamamos un  parqueadero, donde dejan sus hijos para que se los cuiden mientras ellos van a trabajar.  Ha sido difícil cambiar ese pensamiento de los padres y se ha logrado poco a poco haciéndolos partícipes en las actividades programas por el jardín, talleres  e interactuando con ellos. Sin embargo no todos  pueden participar por la carga laboral, esto perjudicando  el adecuado desarrollo de los niños y las niñas reflejándose en el aula.

 

Hola Marisol creo que tu propuesta va en la línea de poder cambiar positivamente las cosa: Conseguir que los padres participen en actividades escolares, plantear escuelas de formación de padres, establecer estrategias para que no se pierda su interés y colaboración inicial son alternativas que pueden ayudar mucho.
Gracias por tu magnífica respuesta Cris, en coincidencia con María Ángeles, Maria Lina y otros participantes. Reconozco que las familias tenemos muchas dificultades y muchas veces usamos lamentablemente la escuela como la niñera o el parking. Sin embargo creo que es muy importante luchar para conseguir que los padres no pierdan su rol de primeros responsables educadores de sus hijos y, por tanto, potenciar -como dices- el trabajo colaborativo entre docentes y familias; reto difícil y que necesita de la colaboración de todos para facilitar la conciliación y convivencia.
Un saludo.

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