LA PIZARRA

Abro en mi blog del “Encuentro Internacional de Educación 2012-2013” un espacio al que llamaré “La Pizarra” y en el dejaré en sucesivos artículos, retazos de mi experiencia docente, reflexiones personales y opiniones, con el único objetivo de compartirlos con los miles de profesores que están suscritos a este portal.

Me sentiré feliz si al menos a una sola persona le sirvió para algo mi reflexión.

Éxito e inteligencia.

¿Está garantizado el éxito en aquellas personas que tienen un cociente intelectual CI alto, por encima del normal? Si esta pregunta nos la hubiésemos formulado hace 50 años seguramente nadie dudaría en la respuesta: Un alto coeficiente intelectual y una buena preparación académica eran entonces la clave del éxito social e individual en un ser humano.

En la actualidad la respuesta no es tan tajante y desde luego la mayoría de los expertos en educación asumen que existen una serie de factores personales y ambientales que condicionan el éxito de un individuo. 

Cuando hablamos de inteligencia debemos tener en cuenta que entendemos por tal, y, de acuerdo a ello, y en virtud de los estudios más avanzados de la psicología y la psiquiatría,  incluir las importantes novedades a la concepción de esta “facultad” de los seres humanos.  De este modo ahora se habla de “inteligencia emocional”, una nueva faceta de la inteligencia que se suma a la “inteligencia racional”, que vendría a ser la que siempre hemos considerado.

Salovey y Mayer (1990) definieron inicialmente la Inteligencia Emocional como "la habilidad para manejar los sentimientos y emociones propios y de los demás, de discriminar entre ellos y utilizar esta información para guiar el pensamiento y la acción.... “

Una investigación realizada a nivel mundial por The Consortium for Research on Emotional Intelligence in Organizations, arrojó un resultado sorprendente y vinculado a nuestro Cociente de Éxito: el mismo se debe un 23% a nuestras capacidades intelectuales, y un 77% a nuestras aptitudes emocionales. Aun cuando sea discutible el tanto por ciento que este organismo asigna a cada uno de los tipos de inteligencia es bien seguro que “capacidades intelectuales” y “capacidades emocionales” se habrán de sumar para reconocer la verdadera magnitud de la inteligencia en el ser humano.

¿De qué manera afectan las capacidades emocionales en el éxito de nuestros alumnos? Parece bastante claro que de manera definitiva. La consecución de objetivos en cualquier tarea que se fije una persona dependerá siempre de las fortalezas y debilidades de ese “ámbito emocional” de la inteligencia.

Veamos algunos de los rasgos propios de la inteligencia emocional, que contribuyen al éxito. En primer lugar pensemos en el grado de autoestima que poseen nuestros alumnos. La seguridad en nosotros mismos es fundamental para alcanza el éxito en las tareas que nos fijamos. La motivación, la ilusión y el interés son tres elementos fundamentales que sumamos, y de los cuales va a depender el éxito de nuestros anhelos.  Reconocer los sentimientos propios y emociones y siendo capaces de gestionarlos desde un punto de vista  positivo ayudara a nuestros alumnos a alcanzar el equilibrio personal. Mantener empatía con los demás reconociendo sus emociones, sus sentimientos  y deseos permitirá fortalecer la relación entre ellos, cuestión vital en aquellos que desean mantener un cierto liderazgo en su grupo.

Ser capaz de dar y recibir es una cualidad muy importante para alcanzar el éxito y resolver conflictos ya que el egocentrismo es un freno en el éxito personal. Muy pocos egoístas son capaces de llegar alto en sus objetivos de éxito. Expresar y comunicar sentimientos  positivos y negativos a los demás es fundamental así como saber controlarlos. La perseverancia y el afán de superación de las dificultades y de las frustraciones son cualidades de la inteligencia emocional muy útiles para alcanzar el éxito. Finalmente anotemos la capacidad de encontrar  equilibrio entre exigencia y tolerancia.

Como ven he enumerado una serie de cualidades propias de la inteligencia emocional que son de incuestionable valor para el buen gobierno de nuestra vida y que cultivadas con tesón permiten conseguir el éxito. No basta con tener muchos conocimientos de medicina, ingeniería, o física para ser un buen médico, un buen ingeniero o un buen físico. Entendido que cuando hablo de “buen” le debemos añadir la palabra “feliz”, es decir hablemos de un feliz y buen médico, ingeniero o físico. Del mismo modo no hablemos solo de alcanzar una meta meramente profesional, hablemos también de un buen padre, un buen ciudadano, un buen amigo, un buen amante o cualquier otra meta u objetivo humano.

Resolver problemas y conflictos es quizá la principal actividad a la que nos enfrentamos cada día cuando nos levantamos. La vida viene a ser una permanente adaptación a las circunstancias manteniendo una capacidad de adaptación y a la vez transformación de estas circunstancias. Aquí también debemos utilizar la inteligencia y de las soluciones que demos a los conflictos también dependerá nuestra felicidad y nuestro éxito.

Veamos algunos verbos que nos ayuden a entender lo que digo. Competir; muchas veces el éxito nos empeñamos en aparejarlo a la idea de competir, de conseguir ser mejor que el otro. Esto pude ser un error sobre todo cuando la competencia no es leal y se utilizan armas inmorales o poco éticas. Cooperar; este verbo sin embargo nos permite emprender tareas o resolver conflictos teniendo en cuenta a quien está a nuestro lado tomando en consideración el punto de vista del otro y siendo generoso a la hora de permitir que “otros triunfen a nuestro lado” haciéndonos más felices y quizá más líderes. La cooperación, el trabajo en equipo resulta ser más creativo y gratificante, los problemas se resuelven mejor desde puntos de vista distintos y uniendo esfuerzos. Transigir es otro verbo importante en el tratamiento inteligente de los conflictos y en la fijación de objetivos. El individualismo del ser humano podría parecer que le permite salvaguardar su éxito, pero no es cierto, los éxitos dejan de serlo cuando no se pueden compartir y celebrar con los demás.

Para terminar quiero decirles que a pesar de lo muy controvertido que pueda resultar el término “inteligencia emocional” y la dificultad que entraña encajar la emoción en el puzle de la personalidad humana, no es menos cierto que es poco verosímil la idea de que sólo las cualidades racionales de la inteligencia bastan para alcanzar la felicidad y el éxito de un individuo. Por más que nos empeñemos en modelos racionalistas no podemos prescindir de la interacción del individuo con el medio a través de las emociones y los sentimientos. La ciencia poco a poco pondrá al descubierto los mecanismos que expliquen el comportamiento emocional de nuestro cerebro.

José Manuel Ruiz / 16-2-2013

http://www.down21.org/educ_psc/educacion/Emocional/inteligencia_e.htm

http://es.wikipedia.org/wiki/Daniel_Goleman

http://www.slideshare.net/katukatu2/inteligencia-emocional-en-la-es...

http://www.investigacion-psicopedagogica.org/revista/new/ContadorAr...

http://emotional.intelligence.uma.es/documentos/PDF8habilidad_esenc...

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Comentario

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Comentario de Ana Lúcia Leite el febrero 22, 2013 a las 9:00pm

Caro José Manuel Ruiz,

Quero parabenizá-lo pelo texto que é, certamente, de grande contribuição para todos que querem utilizar em seu cotidiano e prática educativa, as tecnologias apresentadas neste Encuentro.

Gostaria de compartilhar que considero a inteligência emocional, a mais elaborada das tecnologias que podemos dispor e utilizar em nossa prática educativa. Haja visto que é uma tecnologia da qual não se pode falar, sem utilizá-la. Está disponível! É um "software aberto"! Segundo Humberto Maturana, o biólogo/médico/pesquisador chileno, nenhuma ação racional é livre de um conteúdo subliminar emocional que a fundamenta, que a move, que a gera. Somos seres da relação, não existimos sem cuidado e sem conhecermos o paradigma humano através do exemplo de outro humano que nos sirva de modelo e interlocutor. Nos reconhecemos no outro e isto é pura inteligência emocional. 

Ouso dizer que a inteligência emocional é como um lençol freático, um lençol d'água subterrâneo, que aflora  movendo as circunstâncias da superfície de nossa ação no mundo, determinando ações racionais, determinando o desenvolvimento das outras inteligências que nos garantem habilidades diversas. É nossa inteligência mãe!

Congratulações

Ana Lúcia Leite - Equipe Brasil 

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