Dado que la pregunta inicial del debate es complicada, ambigüa -desafortunada para algunos contertulios- hagamos una pequeña traducción con la que quizá sí estemos todos más o menos de acuerdo. Lo que la pregunta del debate esconde es una oposición entre la veja ESCUELA TRADICIONAL con sus clases magistrales ("contenidos") y el actual proceso de Enseñanza-Aprendizaje, más participativo, colaborativo y que individualiza y considera al alumno en su totalidad ("inteligencias múltiples"). Quizá así entendamos todos a lo que nos referimos...

 

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Y unas sabias palabras para reflexionar hoy, víspera de fiesta:

"El profesor no es el saber sino el mediador del saber" (F. Tonucci)

 

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Reflexiono, en ocasiones, como aprendo hoy día.

Y... en pocas veces, cómo aprendí realmente lo que me interesó de joven. 

Y oigo lo que aprendí con prácticas repetitivas y monótonas.

Asumí la identificación de aprendizaje como algo trabajoso, duro, cruel... Y no rechazo que, de toda experiencia, se aprende en la vida....

Sobre todo, en lo que no quieres para ti.

Sobre todo, en lo que tampoco para otros... incluso a los no "bien queridos".

Y concluyo que la educación es eso: el camino que uno recorre en la vida, que le configura en lo mejor que puede aportar para sí mismo y para los otros... cómo lo puede mostrar, con prácticas, con quehaceres cotidianos con sus alumnos. Poner las bases, poner lo mejor... y el resto?: cruzo los dedos, para que sea en las propias manos de cada chico, de cada chica.

Gracias, Javier, por participar en el debate y darnos tu opinión. Espero que propicies otros comentarios y otras ideas en otros compañeros. Muchas gracias por tu visita.
Muchas gracias, Manuel, por tu aportación. Sin duda: capacidades múltiples para inteligencias múltiples. Como múltiples son las actitudes, los intereses, las actitudes, las aptitudes... ¡Somos múltiples!

Hola a todos.

Yo llevo muy poquito tiempo en la docencia, poco más de dos años y estas dos últimas semanas en las que ha comenzado un nuevo curso están siendo intensísimas, no solo por ser el inicio del viaje, sino porque no hago más que cuestionarme mi labor.

Estoy convencida de que las clases magistrales ya no sirven y lo que es más importante, no tienen ningún sentido, en esta sociedad en la que el acceso a la información está al alcance de las personas como jamás antes lo había estado. Pero mi convencimiento, de momento, no es un arma lo suficientemente poderosa como para modificar mi manera de dar clase. ¿Veis? Se me nota en las palabras: doy la clase, no la guío. Por un lado, me frena el comportamiento del alumnado que hoy por hoy, no está acostumbrado ni parece estar preparado para otro tipo de clases y por otro, lo reconozco, la herencia que me han dejado todos los profesores que han ido pasando por mi vida, algunos excelentes siguiendo ese sistema tradicional que hoy yo pretendo modificar y no sé cómo hacerlo. Estoy acostumbrada a que sea el profesor quien lleva las riendas, acaparo demasiado tiempo de esos 50 minutos que tengo con los alumnos y como os digo, por mucho que quiera cambiarlo, de momento me cuesta.

¿Con qué reflexión final me quedo? No es nada fácil lograr el cambio necesario en el profesorado pues ni siquiera los que estamos convencidos sabemos como hacerlo y supongo que no seré la única que se siente lejos de conseguirlo. Pero esto no puede ser excusa para seguir intentándolo. En profesiones como la nuestra en las que trabajamos con y para personas, los cambios no se logran en dos días y la ilusión debe acompañarnos siempre en nuestro camino.

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Gracias, Inés. Creo que el primer paso es reconocer que la clase magistral "no sirve y no tiene ningún sentido". Aunque no lo creas, eso ya es mucho y es el mejor comienzo. Poner en duda nuestro trabajo, nuestra forma de llevarlo a cabo, de cuestionar y de no aseverar ex cathedra es -como te digo- el mejor comienzo.

Es cierto, es difícil "lograr el cambio necesario en el profesorado" pero algunos estamos convencidos de que es posible y de que estamos en el camino con luces y con sombras, con aciertos y con errores, pero recuerda: "se hace camino al andar"... Aunque no sea fácil, a través de debates como éste, encuentros en los que hemos coincidido, a través de los blogs, a través de Twitter vamos colaborando, vamos enseñando, vamos aprendiendo...

Muchas gracias por tu comentario y ánimo. Estoy absolutamente convencido de que, aunque el comienzo del curso sea intenso, el propio hecho de cuestionarte tu labor, la engrandece y la mejora.

Parece que hay un punto de partida claro y compartido "La clase magistral" no tiene mucho sentido en la Escuela de hoy. Esto es así por los cambios en el acceso a la información y por la cantidad de información a la que estamos expuestos. Un niño a los diez años has recibido mucha más información que la que recibía un adulto de principios del siglo XX a lo largo de toda su vida. Además esa información le ha llegado en un gran porcentaje en contextos no escolares, fuera del canal habitual del profesor/alumno.

Por tanto, algo habrá que hacer. Pero siendo muy cierto que el profesorado debe asumir el cambio de su papel y adaptarse a las nuevas circunstancias sociales y culturales,  también otros agentes como la sociedad, por ejemplo, debe cambiar.

Los medios de comunicación transmiten todavía una imagen del profesor como transmisor de información, con clases magistrales y alumnos escuchando sentados en fila de a uno. Pensad en las series de TV que ocurren en centros escolares, por ejemplo. Muchas familias piensan que el profesor tiene que dar todos los temas del libro de texto y esto se convierte en un indicador de calidad de la enseñanza.

¿Cómo lo veis?

 

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Efectivamente, Marimar tienes toda la razón cuando dices que el cambio en la Educación debe suponer una cambio también en la sociedad. Es absolutamente  necesario que las familias apoyen y compartan los nuevos retos educativos que la sociedad de la información demanda y que colaboren en el proceso educativo de sus hijos, junto al profesorado. Es cierto que otros agentes sociales deberían también conocer cuál es la realidad actual de las aulas y favorecer y auspiciar esos cambios que estamos reclamando y que estamos llevando a cabo. Si como dices "muchas familias piensan que el profesor tiene que dar todos los temas del libro de texto" estamos perdidos... Se necesitan compromisos reales por parte de la sociedad, efectivamente, si no nuestro trabajo, nuestros esfuerzos serán baldíos.

Por otra parte, tienes también razón en cuanto al papel que desempeñan los medios de comunicación. Es cierto: cuando en una película o en una serie de televisión aparece un aula, parece atemporal. Un profesor que habla, unos alumnos que escuchan -o no-  y casi casi casi reproduciendo la clase magistral. Parece como si los guionistas no se hubiesen percatado de que la Escuela 2.0 ha entrado en nuestras aulas. También hay que cambiar esto.

De todos modos, los auténticos protagonistas del proceso de enseñanza-aprendizaje no son la legislación, los políticos, los sindicatos... los verdaderos protagonistas son los profesores y los alumnos. Como me contó un buen amigo, la maestra de su hija -una veterana profesional de la enseñanza- sigue utilizando las pesetas en los ejercicios que propone a unos niños que desconocen lo que son. No se ha tomado la molestia ni de cambiar esos problemas a euros... No quiero criticarla aquí por criticarla -faltaría más- sino porque me parece un ejemplo muy gráfico de lo que actualmente están haciendo también muchos compañeros nuestros. El profesor es el mediador, el conductor del saber, no su depositario. Hoy los alumnos son cada vez más activos y participativos y exigirán a sus profesores que ellos también se adapten a los nuevos tiempos. Esta es una vieja e ilusionante profesión que tiene que renovarse día a día...

Muchísimas gracias por tus aportaciones, Marimar, y gracias por tus visitas.

Hola a todos y saludos Marcos, pienso que transmitimos mejor aquello que hemos vivenciado, y el profesor, como mediador y facilitador del proceso de aprendizaje necesita un entrenamiento nuevo, participando en experiencias similares a las que luego propondrá a sus alumnos, probablemente con sus pares igualmente comprometidos en la búsqueda de roles distintos y más efectivos.

El permanecer en la zona de confort, la inercia y la repetición de esquemas conocidos implica una pérdida de oportunidades de aprendizaje mutuo, pero muchas veces, creo, resulta de una creencia equivocada en la que el docente considera que toda la responsabilidad de enseñar y guiar le pertenece, en cambio, compartiendo esta con los alumnos, concediendo autonomía y responsabilidad, se inicia un proceso de empoderamiento que libera mucha de la potencialidad reprimida detrás de la apatía y desmotivación frente a la cual muchas veces nos encontramos o provocamos.

Hay quien ve esto como peligroso, o teme perder el "control", por eso es que insisto en un entrenamiento nuevo, pues estos temores se pierden cuando se vivencian experiencias similares y se aprecian las propias capacidades para mediar en ellas, y sobre todo comprender que no hay por qué hacerlo solos, y es en ese "con otros" donde pienso radica la llave al desarrollo de las inteligencias múltiples.

Felicitaciones y muchas gracias por crear un espacio de intercambio sobre un tema tan central.

 

 

Muchas gracias, Sergio, por tu intervención.

Cualquier profesor que previamente haya experimentado, "vivenciado" aquello de lo que va a hablar, lo que va a explicar se nota y, sobre todo, los alumnos lo notan y lo agradecen. Esa frescura, esa verdad, esa ilusión, ese entusiasmo no se puede transmitir si no se ha vivido, sentido, experimentado antes.

Acomodarse en una situación de confort es muy tentador, pero -afortunada o desgraciadamente- el profesor no puede dormirse en los laures; debe investigar, debe informarse, debe formarse, debe leer, debe adaptarse a los nuevos tiempos porque si no se lo exigirán los equipos docentes, los propios alumnos, las familias o la sociedad entera...

No hay que tener miedo a renovarse: solo hay que tener miedo al miedo. ¡Innovemos, creemos, ilusinémonos y ilusionémosles!

Gracias por la visita y por el comentario.

Hola,

Estoy muy de acuerdo con Sergio. Pero quiero añadir que, a veces, el recorrido de nuestro propio aprendizaje en el  sistema escolar que nos tocó (intuyo que más viejo que el que Sergio ha vivido;)) puede ser un acicate para no desear eso mismo a nuestros alumnos/as. No encuentro lógica en perpetuar algo que tan poco nos aportó.La mayoría, creo, hicimos caminos paralelos, cuando no contrarios a lo que en la escuela , instituto, universidad... nos ofrecía, para aprender y crecer como personas y profesionales.

Y si eso es así, ¿por qué repetimos lo que sabemos que ya no funcionaba hace 30 años, con el agravante de que la sociedad en la que viven nuestros alumnos/as está a años luz de aquélla, la nuestra? ¡para mi es una gran "paradoja" !

Propongo una práctica: cuando acudamos como "alumnos" a formaciones, congresos, cursillos y nos "toca" pasar horas sentados escuchando, nos duele la espalda, nos entumecemos... pensemos en nosotros mismos cuando estamos en el otro lado de la tarima, o sea, "dando la chapa", pero ante niños/as (y no adultos) de los que nos separa 1,2 y hasta 3 generaciones y que como dice Marimar reciben imput de información constantemente, en medios interactivos, más atractivos y efectivos que nuestra voz y la pizarra. Señores/as,  no tenemos el monopolio de la transmisión de la información , es más, transmitimos información, muchas veces, ya desfasada! y , además, ¿es nuestra función "pasar datos" o educar, ayudar en el aprendizaje, acompañar, potenciar, colaborar...

¡Es tan anacrónico!

¿De verdad pensamos en ellos cuando entramos en el aula?¿de verdad entramos con el firme propósito de que aprendan? ¿queremos ofrecerles lo que muchos no tuvimos? Yo tengo muchas dudas. Creo que, en general, seguimos querer estando en la tarima y ...en el centro, en el eje del aula. y queremos pasar la jornada lo más "tranquilos" y "cómodos" posible.

Siento decirlo así pero así lo veo. Necesitamos "ponernos las pilas" o , en su defecto, "que nos las pongan".

 

Este párrafo

compartiendo esta con los alumnos, concediendo autonomía y responsabilidad, se inicia un proceso de empoderamiento que libera mucha de la potencialidad reprimida detrás de la apatía y desmotivación frente a la cual muchas veces nos encontramos o provocamos.

Hay quien ve esto como peligroso, o teme perder el "control", por eso es que insisto en un entrenamiento nuevo, pues estos temores se pierden cuando se vivencian experiencias similares y se aprecian las propias capacidades para mediar en ellas, y sobre todo comprender que no hay por qué hacerlo solos, y es en ese "con otros" donde pienso radica la llave al desarrollo de las inteligencias múltiples.

de Sergio resume muy bien, creo, las emociones que temen y sienten muchos profes... y es el origen de muchas "disculpas" que ponemos para no realizar ajustes, que menos, en la docencia.

 

Saludos para todos/as

Gracias, Berta, por tu aportación. El debate lo habéis enriquecido entre todos y, sin duda, hay conclusiones que haremos públicas en breve y que, aunque sospechadas o sabidas, quizá convenga repetir de cuando en cuando.

Por ejemplo, la paradoja a la que te refieres tiene muy mala respuesta: "¿por qué repetimos lo que sabemos que ya no funcionaba hace 30 años, con el agravante de que la sociedad en la que viven nuestros alumnos/as está a años luz de aquélla, la nuestra?" y tú misma lo contestas un poco más adelante: porque "seguimos querer estando en la tarima y ...en el centro, en el eje del aula. y queremos pasar la jornada lo más "tranquilos" y "cómodos" posible." Ésa es la explicación más plausible también para mí. Pero todos los que hemos pasado por aquí lo tenemos muy claro: el camino es otro, la solución no es lamentarse por todo, y permanecer impasibles sino actuar, renovarse, innovar.

Muchísimas gracias, Berta, por tu visita y por tus palabras.

Hola, me incorporo para comparti con vosotros ese sentir que veo en vuestros mensajes. Conozco muchos ejemplos de compañeros reticentes a perder el control, a no tener orden en la clase, a que parezca que no estamos trabajando porque hay personas haciendo tareas diferentes a la vez... Y algunos que se creen incapaces de hacer esto (¡!) y piensan que hace falta una especie de super-formación... Y, sin embargo, cuando pruebas a darles responsabilidad, autonomía, alternativas, posibilidades diferentes... tu labor se hace más útil y la suya se multiplica. En ese camino estamos, me alegro de encontraros en él.

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