LA EDUCACIÓN AMBIENTAL Y EL COMPLEJO MUNDO DEL CONCEPTO DE MEDIO AMBIENTE

La imperiosa necesidad de conocerlo y entenderlo.

 

Por Edilberto Rodas C.[1]

 

No siempre es fácil cambiar la morfología y la fisiología de aquellas huellas imaginarias que se han plasmado en nuestra memoria, motivadas por nuestra propia iniciativa o por la influencia de alguien. Fue así como durante mucho tiempo se creyó que el sol, los planetas y satélites giraban alrededor de la tierra, es decir, se creía en la teoría geocéntrica. Se necesitó que alguien se atreviera a disentir de esta teoría universal valiéndose de argumentos, que si bien eran convincentes, no bastó para la alienada mentalidad de la época donde cualquier otra forma de pensar y ver la realidad era considerada propia de herejes y costaba la vida. Esto sucedió con el Astrónomo polaco Nicolás Copérnico, cuando estableció y defendió la Teoría Heliocéntrica, según la cual el sol es el centro del Sistema Solar.

 

Aún hoy, y pese a las grandes posibilidades que se tienen desde la ciencia y la tecnología, se dificulta grandemente la aceptación de las nuevas propuestas que sin lugar a dudas, sólo propenden por hacer más cómodo y armónico nuestro viaje en la limitada nave espacial llamada Tierra. Algunos ejemplos simples son la manipulación que hacemos y permitimos que se hagan de los conceptos que están llegando a provocar la falta de armonía ambiental, como sucede con la compleja idea de ambiente, pues en los procesos educativos, normalmente se pretende que se actúe conforme a lo aprendido.

 

Independientemente de que los seres humanos manifiesten las percepciones o no de sus dinámicas y la de los demás  seres vivientes, el ambiente, trasciende las interpretaciones y apreciaciones que de él se hagan. Sin embargo, y por ser el humano el sujeto que arbitrariamente se considera el más importante, casi de manera exclusiva para él, se busca prolongar en parte la base de su sustento o recursos naturales, el ambiente se concibe como el resultado de las relaciones entre sociedad y el resto de la naturaleza en un espacio y tiempo concretos. Es decir, se constituye a lo largo del proceso histórico de ocupación y transformación del espacio por una sociedad. Por lo tanto, surge como la síntesis histórica de las relaciones entre sociedad y naturaleza y se constituye, a su vez, en un componente del contexto de dicha sociedad. Según esta perspectiva antropocéntrica, si bien los aspectos físico-biológicos constituyen un elemento clave de la base material para el desarrollo de las sociedades, los componentes culturales, económicos, políticos y tecnológicos, definen las orientaciones y los instrumentos conceptuales y técnicos mediante los cuales los humanos -socialmente organizados- identifican y estructuran las formas de uso racional de la naturaleza para satisfacer sus necesidades. Sin desconocer que donde no habita el ser humano, también existe el ambiente.

 

La idea de medio ambiente abarca más amplitud que la de ecosistema, ya que además de los factores físico-bióticos del biotopo, incluye también factores perceptuales, socioeconómicos y esenciales, inherentes a la presencia del ser humano, de otros seres vivos, de lo abiótico y de los intangibles.

 

Es frecuente encontrar en la comunidad académica el uso inadecuado de términos que obedece más a la falta de interpretación crítica y reflexiva, que a la intención misma de introducir taras en el delicado proceso de enseñanza y de aprendizaje, ya sea de manera personal o mediante textos, pero que para el caso es lo mismo y están causando un efecto adverso en lo que se pretende lograr con el cambio de la cultura ambiental, es decir, de la forma sostenible como se deben usar los recursos naturales sin alterar de manera irreversible la armonía natural.

 

Cuando nos referimos al medio ambiente es usual escuchar definiciones que lo presentan cuantitativamente, es decir, como la parte de algo que es o necesita complemento. Otra, y la más generalizada, es la que se refiere simplemente a “todo aquello que nos rodea”, sin embargo, es de especial cuidado la que desde las normas y políticas nacionales se define como la relación entre lo social, cultural y natural. Pues bien, aquí se presenta una oportunidad para reconstruir y entender la importancia de concepciones reflexivas en torno de lo ambiental. Antes de continuar probemos esta definición, como la relación entre lo social, cultural y natural, que es por demás antropocentrista.[2]

 

Existe muchos elementos que no son sociales (p.e. plantas y algunos animales), ni culturales (p.e. relación entre organismos diferentes al humano, pues la cultura es una construcción hunana) y tampoco son naturales (p.e. construcción antrópica), ¿estos aspectos cabrían en esta definición de ambiente? Evidentemente no, pues el concepto exige que el producto de dichas relaciones sea necesariamente entre los tres componentes y no alternativas, que sería más reduccionista. Por esta razón sería más conveniente abrir el abanico con los demás componentes, que aunque estos tres los puedan incluir, no se trata de encriptarlos sino de mostrar los diferentes campos de acción mediante los cuales se hace la gestión ambiental, tales como lo físico, lo biótico, lo económico, lo cultural, lo político y lo tecnológico.

 

En el mismo sentido, lo ambiental aparece como una parte de algo al ser presentado como complemento, según se enumera en los textos como “…en muchos sectores claves para el desarrollo económico, social y ambiental del país”[3], o “El desarrollo de actitudes favorables al conocimiento, valoración y conservación de la naturaleza y el ambiente”[4], como si efectivamente el ambiente es algo más o un componente y no el producto de la sinergia de los diversos elementos de la naturaleza. En estos casos se evidencia la confusión entre ambiente y ecosistema.

 

En las charlas y discusiones cotidianas se habla de ambiente académico, ambiente espiritual, ambiente político, ambiente forestal, ambiente húmedo, ambiente urbano, etc., y queda la pregunta si, por ejemplo, el ambiente espiritual nos rodea o está dentro de cada uno? ¿es el exterior reflejo del interior y el interior modificado por lo externo? Según el naturalista Jean Baptiste Lamarck (1.744-1.829), el medio ambiente determinaba exclusivamente los cambios morfológicos que le permitirían a una especie estar mejor adaptada. Estos cambios se producirán en forma constante y tendrían como consecuencia el desarrollo de ciertos órganos o partes del ser vivo más usado o necesitados, en el detrimento de aquellos que se atrofian y desaparecen por falta de función adaptativa. Esta es una muestra de cómo lo externo induce a modificaciones que llegan a afectar condiciones inherentes al ser. En esta misma idea, si un organismo ya no usa sus alas para volar, ellas se atrofiarán y el organismo tendrá que adaptarse a otras condiciones de transporte, de alimentación, etc., que le imprimen comportamientos distintos.

 

Adicionalmente, para no considerar sólo el materialismo, se puede observar lo que sucede con los seres en cuanto a las reacciones, sentimientos, ideas, pensamiento y otras características de la esencia de ellos, que no es sólo humano, tangible, biológico, físico, sino características intrínsecas e inherentes de cada ser individualmente.

 

Queda aquí planteado cómo hay por lo menos dos planos de lo ambiental: lo interno, intrínseco o inherente a cada ser y lo externo o extrínseco. Sin embargo, estos dos planos están en relación sistémica, constante, permanente y dinámica, dejando la evidencia clara de que además debe haber un equilibrio entre ambos, no entendido como lo estático sino como las condiciones mínimas que garanticen los procesos naturales. Por consiguiente, un concepto de ambiente podría ser:

 

Conjunto de relaciones sistémicas y dinámicas entre lo interno (intrínseco, intangible, esencia) y externo (extrínseco, tangible, biofísico) de todos los seres en un lugar y tiempo determinado.

 

 

¿Holístico o parte de un sistema?

 

La complejidad natural del ambiente y la aún limitada capacidad técnica y científica para corregir la desarmonía que se ha provocado en la naturaleza, exige que éste sea considerado como un todo funcional que merece ser visto a la luz de la interdisciplinariedad aplicada, como modelo para la gestión ambiental. Este modelo orienta a cada saber y disciplina académica en las diferentes lecturas que se deben hacer del ambiente. “Con la información obtenida de esta manera, se puede pensar más objetivamente en la gestión ambiental, es decir, determinar opciones y tomar decisiones tramitándolas adecuadamente valiéndose de herramientas teóricas” como las que Ángel et al. (1997) denominan dimensiones analíticas.

 

Con los perfiles profesionales cuidadosamente seleccionados para cada componente de lo ambiental, su dinámica podría verse de manera general y nunca reduccionista permitiendo el libre desarrollo de la creatividad y experiencia del responsable académico o técnico, a partir de su propia ciencia, disciplina, saber o conocimiento.

 

Cuando se concibe lo ambiental como una dimensión, quedan otras preguntas como ¿qué es una dimensión? ¿cuántas dimensiones hay? ¿es lo ambiental una dimensión o está constituido por dimensiones?

 

Dimensión (del lat. dimensĭo, -ōnis) se refiere a un aspecto o faceta de algo, relacionado con la longitud, área o volumen de una línea, una superficie o un cuerpo, respectivamente. Desde la física, es la expresión de una magnitud mediante el producto de potencias de las magnitudes fundamentales. Por ello concebir lo ambiental como dimensión significa que se está limitando en el tiempo, en el espacio y se está comparando con algún otro patrón de medida, por lo que deja de ser el todo y se convierte en parte de algo, o igual a otra cosa o situación.

 

Podría llegar a decirse que esta es la visión de un ecologista, mientras que un economista, por ejemplo, desearía decir que el todo es lo económico y en este componente incluir lo ambiental y de hecho existe la “economía ambiental”, aunque este término también tiene mucho para discutírsele, sin embargo esta situación logra aclararse preguntándose lo siguiente: ¿hay otros componentes además de la económica? La respuesta es sí, y son los componentes físicos, bióticos, culturales, políticos y tecnológicos. Cuando se hace esta misma pregunta para lo ambiental como una dimensión o como parte de algo, la respuesta se queda en otra pregunta ¿hay algo por fuera de lo ambiental?, es decir, ¿hay algo más holístico e integrador? En esta pregunta podría terminar el círculo vicioso y decidir un punto de inicio estableciendo categorías partiendo de que lo ambiental es el todo que debe y amerita ser abordado desde todas las áreas del saber y del conocimiento posibles, agrupándolas según los componentes ya mencionados de manera general.

 

Es necesario conocer los procesos y rasgos físicos del medio natural para interpretar el componente físico y corresponde a las ingenierías como la Civil, de Minas y Petróleos, Hidráulica, etc. El componente biótico se aborda con la determinación del funcionamiento general del ecosistema, considerando productividad, fenología, cadenas tróficas, etc. y la interrelación biótica – abiótica – humano, y corresponde a las ciencias exactas y naturales como la Física, Biología, Química, Medicina, Botánica, Ecología, Limnología, algunas ingenierías como Forestal y Sanitaria. Con la identificación de las estrategias adaptativas de los grupos humanos a su ambiente natural y su ambiente social, se puede interpretar el componente cultural, correspondiendo a las disciplinas sociales como la Sociología, Antropología, Trabajo Social, Historia, entre otras.

 

Haciendo una adecuada identificación y análisis del uso de los recursos existentes, de los instrumentos y medios de producción que se utilizan y el tipo de relaciones sociales de producción a nivel del ordenamiento económico regional y de las estrategias económicas de las unidades sociales mínimas, se llega a la interpretación del componente económico y le corresponde a la Economía, Contaduría, Administración de Empresas.

 

El controvertido componente político se entiende a partir del análisis de las formas del poder y la estructura de los conflictos políticos y sociales con la ayuda de la Historia, Filosofía, Derecho, y Ciencias Políticas, principalmente. Considerando los avances tecnológicos utilizados cada vez mejor, como elementos a favor de la ciencia, se hace necesario precisar su utilización para optimizar resultados sin convertirlos en fines sino en medios que permitan aplicar, manejar e interpretar los diferentes elementos y formas del componente tecnológico.[5] En este último componente se podrían agrupar la Ingeniería de Sistemas, sistemas de Información Geográfica, Robótica, Microscopía, Fotografía, etc.

 

Presentar la idea del lo ambiental como el todo, desde las instituciones educativas no es fácil, máxime cuando el docente mismo no ha interiorizado e introyectado el concepto, porque sólo se ha llegado hasta la idea reduccionista de que el ambiente es lo que nos rodea, o lo elaboran sólo en términos del beneficio al humano como un ciclo que no trasciende lo ecológico y lo social, e incluso se aproximan a la visión holística del ambiente, pero no se ha entendido su dinámica y complejidad. Una forma simple y a manera de ejemplo, para orientar la concepción y apropiación del concepto, es trabajar las afectaciones cotidianas que se vuelven como bumerang contra el humano como modificador y contra otros seres del mismo ambiente, pero que en el caso conocido, el humano se siente motivado a cambiar su conducta, que es la manifestación de su pensamiento, sentimiento y conocimiento. Con este ejemplo se puede ver con menos dificultad la compleja relación permanente y dinámica entre lo intrínseco y extrínseco de cada ser intra e interrelacionado.

 

De manera más concreta y específica, se han manipulado otros conceptos, que por desconocer que forman parte del ambiente como el todo, se ha llegado a romper la armonía natural que en muchos casos ha sido irreversible.

 

Por ejemplo, el antiguo concepto de desarrollo, generado en el contexto económico de los años 50 y marcado substancialmente por el dogma del crecimiento, propio de la postguerra e impulsor del productivismo y el consumismo, es descendiente directo del concepto Victoriano[6] anticuado de progreso.[7] Se contrapone a éste la idea esencial como se concibió el paradigmático concepto de desarrollo sostenible, el cual no ha sido bien apropiado por la comunidad mundial o bien se le hacen las más variadas interpretaciones. En este sentido, el juego conceptual puede resultar altamente peligroso, por lo que es fundamental un cambio cultural de fondo, más específicamente de cultura ambiental, que permita hacer análisis cuidadoso de los conceptos.

 

 

Del Ordenamiento Ambiental del Territorio

 

Uno de los temas abordados en los ejercicios académicos es el de Ordenamiento Territorial y se hace necesario precisar si realmente ¿se trata de ordenamiento territorial, ordenamiento ambiental o es lo mismo?

 

El mejor ordenador de la naturaleza por excelencia es la evolución, pero en términos antrópicos, una vez existe el ser humano, ésta es en gran parte y en términos históricos, una construcción social. De ahí que se tenga la necesidad de una “ordenación del territorio”, y en particular de una política de protección ambiental, sin olvidar las ciencias ambientales para la consideración del mismo como un hecho social, pues cada modelo de producción, cada sistema productivo, precisa de una naturaleza funcionalmente adaptada a sus necesidades. La Naturaleza no es algo externo al humano y sus sociedades, sino que puede ser en sí misma un producto social, refiriéndose a la naturaleza antropizada. En consecuencia los espacios protegidos, o a proteger, no son sino el fruto de las actividades humanas en su interior.[8]

 

Para no profundizar en este tema, podría decirse que el territorio logra organizarse solo mediante los procesos naturales y no requiere del humano para ello, pero la necesidad de subsistencia de éste último, lo ha llevado a “controlar su gasto” de los recursos naturales, por lo que la ley ha entrado a regularlo. Precisamente la Ley 99 de 1993 define el ordenamiento ambiental del territorio como “la función atribuida al Estado de regular y orientar el proceso de diseño y planificación del uso del territorio y de los recursos naturales renovables de la Nación a fin de garantizar su adecuada explotación y desarrollo sostenible” (Ley 99 de 1993, Artículo 7).

 

En este contexto, el ordenamiento ambiental se entiende como un conjunto de acciones estructuradas alrededor de las funciones ambientales específicas que cumple cada unidad del territorio, con el propósito de lograr que tales funciones estén en concordancia con la potencialidad natural de cada unidad, dentro de contextos locales, regionales y nacionales y con el papel de Colombia como uno de los países con más importante patrimonio natural en el planeta.[9]

 

El ordenamiento territorial es considerado como “una función del Estado, encaminada a organizar la estructura político-administrativa de la Nación y proyectar espacialmente las políticas sociales, económicas, ecológicas y culturales de la sociedad, propendiendo por un nivel de vida adecuado para la población y la conservación del ambiente”.[10]

 

El Artículo 2 del Decreto 879 de 1998, dice: “... el ordenamiento del territorio municipal o distrital comprende un conjunto de acciones político-administrativas y de planeación física concertadas y coherentes, emprendidas por los municipios o distritos y áreas metropolitanas para disponer de instrumentos eficaces de orientación del desarrollo del territorio bajo su jurisdicción y de regulación de la utilización, ocupación y transformación de su espacio físico. El ordenamiento territorial debe ser acorde con las estrategias de desarrollo económico del municipio y distrito y armónico con el medio ambiente y sus tradiciones históricas y culturales”.

 

Una definición resumida sería: Ordenación del Territorio es el establecimiento y zonificación de los usos y actividades de las diferentes zonas que conforman el espacio físico nacional, de acuerdo con sus características intrínsecas, la vocación de sus espacios y los objetivos de desarrollo sostenible de una nación.[11] Queda claro entonces, que de lo que se trata es del ordenamiento o regulación del uso de los recursos naturales en un territorio determinado.

 

Por esto, el ordenamiento ambiental del territorio (OAT) se entiende como un componente fundamental, ineludible e indisociable del ordenamiento territorial (OT), el cual le suministra una síntesis de la estructura y dinámica de los ecosistemas, una valoración de los principales conflictos y potencialidades y las diferentes propuestas de alternativas de uso, actividades y programaciones en el marco de la sostenibilidad. El punto de contacto de los procesos de OT y OAT está en la planificación del uso del territorio, como factor básico para avanzar hacia el desarrollo sostenible.

 

El Impacto Ambiental

 

Otro término que amerita discutirse es el de Impacto Ambiental. El mercadeo ambiental ha introducido conceptos que deben manejarse con gran precaución. En este sentido, es usual escuchar expresiones muy generalizadas de Impacto Ambiental Positivo e Impacto Ambiental Negativo, lo cual obedece a dos situaciones fundamentales. La primera, es por el interés de convencer tanto a las autoridades ambientales como a las comunidades afectadas directa o indirectamente de que el proyecto, obra o actividad realmente será positiva y que traerá poco o ningún problema ambiental. La segunda, porque realmente se desconoce que el ambiente funciona como un todo integrado y que el humano es sólo una parte de todo el sistema natural mas no el centro o el principal componente de él.

 

Hablar de impactos ambientales positivos es decirle a quien los genera que puede seguir ocasionándolos y tras este argumento vienen los demás interesados en el emplazamiento de sus proyectos, obras o actividades. En este caso lo que pretenden mostrar es la conveniencia que tengan para el humano por separado, pensando poco o nada en el resto del ambiente, por lo que debería plantearse como: impacto social positivo, impacto cultural positivo, impacto económico positivo o impacto positivo para el humano, que es sólo un elemento integrante del ambiente. Por lo demás y ambientalmente, sólo son impactos y como tales alteran el ambiente natural.

 

El Sistema Holístico y la Interdisciplina

 

Como ya se dijo, la complejidad natural del ambiente exige que sea abordado a la luz de la interdisciplinariedad, desafío de la articulación de los saberes, pero sin caer en la confusión respecto a las nociones de multidisciplinariedad, interdisciplinariedad y transdisciplinariedad.

 

Motta (1999)[12] presenta un sencillo análisis y diferenciación de estos términos partiendo de su etimología. Advierte que mientras los prefijos “pluri” y “multi” se refieren a cantidades (varias, muchas), los prefijos “inter” y “trans”, aluden a relaciones recíprocas, actividades de cooperación, interdependencia, intercambio e interpenetración. De esta manera podemos comprender que las referencias a actividades inter y transdisciplinarias sugieren que son dinámicas interactivas que tienen por consecuencia una transformación recíproca de las disciplinas relacionadas en un campo/sujeto/objeto/contexto determinado.[13]

 

Sin embargo este análisis no basta para disipar confusiones, malos entendidos y falsas expectativas. Es muy común confundir el trabajo multidisciplinario con una actividad interdisciplinaria, cuando en realidad se trata de una relativa comunicación o intercambio entre profesionales de diversas áreas; así como también se observa con frecuencia la confusión entre actividades interdisciplinarias con organización pluridisciplinaria, que en la mayoría de los casos es una yuxtaposición de disciplinas y actividades.

 

Pero para Rolando García[14] la búsqueda de condiciones para el trabajo interdisciplinario no consiste ni en arremeter contra el especialista, ni ubicar la problemática en la cuestión de la interacción entre las interdisciplinas. El punto de partida para la resolución de los problemas concernientes a la construcción de estudios interdisciplinarios consiste no en tomar como punto de partida las interrelaciones entre las disciplinas, sino partir del análisis de las interrelaciones entre los fenómenos y los procesos que son objeto de estudio.

 

Por otro lado muchas veces se utilizan “interdisciplina” y “transdisciplina” como sinónimos, si bien es un error es posible advertir que este puede surgir del hecho de que el término “transdisciplinariedad” es de origen reciente y está sujeto a un debate, que como tal, produce una cierta ambigüedad en su significación y aplicación, a lo que se suma el problema de que este término sugiere relaciones de transformación que exceden el propio campo científico y a su vez, ponen en cuestión su organización y autonomía.

 

Según Basarab Nicolescu la transdisciplinariedad es radicalmente distinta de la pluridisciplinariedad y de la interdisciplinariedad. La pluridisciplinariedad concierne al estudio de un objeto de una disciplina por varias disciplinas a la vez. Por ejemplo, una especie vegetal puede ser estudiada por la perspectiva de la cultura, y sumar las perspectivas de la evolución, la química, la ecología y la fisiología. En este caso el conocimiento de un objeto de estudio perteneciente a una disciplina es profundizado por el aporte pluridisciplinario de las demás. Así el análisis pluridisciplinario desborda a las disciplinas, pero su finalidad está inscrita en el marco de los objetivos de una disciplina específica.

 

La interdisciplinariedad tiene por objetivo transferir métodos de una disciplina a otra, por ejemplo, los métodos de la física nuclear transferidos a la medicina conducen a la aparición de nuevos tratamientos contra el cáncer. La transferencia de los métodos matemáticos al estudio de los fenómenos meteorológicos engendra una nueva disciplina, la Teoría del Caos. En este sentido según Nicolescu la interdisciplina también desborda a las disciplinas e incluso contribuye al nacimiento de nuevas disciplinas, pero sigue inscribiéndose dentro de los marcos y los objetivos de la investigación disciplinaria[15].

 

La transdisciplinariedad en cambio, dice Nicolescu, tiene por finalidad la comprensión del mundo presente desde el imperativo de la unidad del conocimiento. Su interés es la dinámica de la acción inscrita en distintos niveles de realidad, y se apoya en la existencia y percepción de distintos niveles de realidad, en la aparición de nuevas lógicas y en la emergencia de la complejidad. Por esta razón la transdisciplinariedad surge en forma relacionada con el desarrollo de la física cuántica y los interrogantes elaborados por Niels Bohr sobre la unidad del conocimiento. En especial los trabajos de Bohr vinculados con conceptos como “no-divisibilidad”, “correspondencia” y “complementariedad”, en donde existe una posible vía para comprender las relaciones entre aspectos contradictorios y en donde juega un papel importante el problema de la articulación entre distintos niveles de realidad.[16]

 

En síntesis, la transdisciplinariedad para Nicolescu es una actitud. Esta actitud implica un cambio espiritual equivalente a una conversión del alma. El poeta argentino Roberto Juarroz señala que el acceso a la actitud transdisciplinaria implica alcanzar un lenguaje mediante una triple ruptura: la primera es con la escala convencional de lo real, que significa romper con la creencia de que la totalidad se limita a la realidad sensible que vemos y percibimos con nuestros sentidos; la segunda es con el lenguaje estereotipado, repetitivo y vulgar que nos inscribe en su limitada perspectiva, porque es el lenguaje de la comodidad; y la tercera ruptura consiste en que no se puede acceder a un nivel de lenguaje transdisciplinario sin romper con un modo de vida esclerotizado y convencional.

 

La emergencia de proyectos y propuestas transdisciplinares, junto a la maduración de las disciplinas, y a los esfuerzos inter y multi-disciplinarios, mostrarían la existencia de diferentes niveles de realidad regidos por diferentes lógicas. Es la percepción de que toda tentativa de reducir la realidad a un solo nivel, regida por una única lógica, no sólo cierra las probabilidades del aumento del saber y de los conocimientos, sino que también es la fuente de la incomprensión y la violencia.

 

Por último la búsqueda de una actitud inter y transdisciplinaria debe resistirse a ser tratada desde y como una disciplina, así como tampoco debe ser interpretada como una nueva religión, una nueva filosofía o una ciencia de las ciencias.

 

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Texto en proceso para publicar.

Puede utilizarse citando las fuentes.

Quedo pendiente de críticas para mejorar el documento.

erodas@quimbaya.udea.edu.co

 


[1] Biólogo de la Universidad de Antioquia y Especialista en Gestión Ambiental de la Universidad Nacional de Colombia, Sede Medellín.       erodas@quimbaya.udea.edu.co

Profesor asociado a los Proyectos Ambientales de la Facultad de Educación y a la Facultad de Ciencias Agrarias, Universidad de Antioquia. Febrero de 2006. En proceso para publicación.

[2] Ministerio de Educación Nacional. Serie de documentos especiales

SINA, Ministerio del Medio Ambiente y Ministerio de Educación Nacional. Política Nacional de Educación Ambiental. Bogota, D.C., julio de 2002, en el aparte IV Lineamientos Conceptuales Básicos, 1 El ambiente y 2 El sistema ambiental

[3] REPÚBLICA DE COLOMBIA, Ministerio del Medio Ambiente, Consejo Nacional Ambiental, Departamento Nacional de Planeación, Colciencias. Política Nacional de Investigación Ambiental. Bogotá, Diciembre 06 de 2001. p 12

[4] Ley 115 de 1994. Artículo 22, literal e

[5] Componente Tecnológico propuesto por Edilberto Rodas C., en discusión. Los otros componentes son adaptados de: ANGEL, Enrique, CARMONA, Sergio y VILLEGAS, Luis Carlos. Gestión Ambiental en Proyectos de Desarrollo. 2 ed. Fondo FEN Colombia, Santafé de Bogotá, 1997.

[6] Victoria I (Londres 1819 – Osborne, isla de Witght 1901), Reina de Gran Bretaña e Irlanda, alentó la política conservadora y el colonialismo. La era victoriana se caracterizó por la prosperidad, desarrollo cultural e institucionalización de una convencional moralidad (nota fuera de texto y tomada del Diccionario Enciclopédico Práctico Norma, 1992).

[7] GONZÁLEZ L. DE G., Francisco, 1996. Ecosistema, Cultura y Condiciones de Posibilidad para el Desarrollo Sostenible.

[8] BAIGORRI, Artemio. De la naturaleza social de la naturaleza. Ecología, regadíos y protección ambiental. Comunicación en el I Encuentro de Sociología del Medio Ambiente. Federación Española de Sociología/Universidad Pública de Navarra, Pamplona, Noviembre, 1997.

[9] Márquez, Germán. Consideraciones Básicas Sobre Ordenamiento Ambiental y Ecosistemas Estratégicos en Colombia. Informe Ejecutivo - Ministerio del Medio Ambiente. Santafé de Bogotá, D.C., 1997.

[10] Andrade, Ángela. Ordenamiento Ambiental Territorial y Gestión Ambiental. En Ministerio del Medio Ambiente - CIDER. El Ordenamiento Ambiental del Territorio. Panel de Expertos. Memorias. Sasaima, Agosto de 1996.

[11] VITALIS (2.002). Diccionario Digital en Internet: http://www.vitalis.net/Glosario.htm. Todos los Derechos Reservados.

[12] MOTTA, Raúl D., 1999. Complejidad, Educación y Transdisciplinariedad. ¿Es posible planificar y reflexionar sobre contenidos transversales en educación sin una aproximación transdisciplinaria sobre la complejidad de lo real en un contexto de mutación planetaria? Ciudad de Buenos Aires.

[13] Para Edgar Morin la categoría “disciplina” tiene una función organizacional en el seno del conocimiento científico. Las disciplinas se instituyen mediante la demarcación, división y especialización del trabajo, y desde allí responden a los distintos dominios predeterminados por el paradigma dominante. Las disciplinas tienden naturalmente a la autonomía, que ejercen mediante la delimitación de sus fronteras, de la lengua que ellas constituyen, de las teorías que les son propias y de las técnicas que elaboran y utilizan en sus investigaciones.

Las disciplinas tienen una historia, es decir nacen, se institucionalizan, evolucionan, se dispersan, etc. Esta historia se inscribe en la historia más amplia de las universidades, es por ello que las disciplinas también son el producto de la organización de las universidades en el Siglo XIX. A su vez la historia de las universidades se halla inscrita en la historia de las sociedades, por lo tanto una disciplina es el producto de la convergencia de procesos exógenos (cambios sociales y transformaciones socio-organizacionales) y endógenos (reflexión interna sobre la generación de sus propios conocimientos y, sobre la elaboración y el perfeccionamiento de sus métodos de investigación). Por todo lo dicho anteriormente, Edgar Morin afirma que ninguna disciplina puede exclusivamente desde su interior conocer todos los problemas referentes a su propio despliegue y conformación. Cfr. Morin Edgar “Sobre la Interdisciplinariedad”, Revista “Complejidad”, Año 1, Nro. 0, Junio-Agosto, 1995. Citado por Motta (1999)

[14] GARCÍA, Rolando, “La investigación interdisciplinaria de sistemas complejos”. Serie Materiales, UBA-CEA, México, Bs. As., 1/91. Citado por Motta (1999)

[15] Existen, para muchos investigadores, distintos programas de interdisciplinariedad que dependen de la formulación del objeto de estudio, del marco conceptual o bagaje teórico desde cuya perspectiva la investigación analizará lo real y, sobre todo, del prisma disciplinar que portan los actores del programa.

[16] Nicolescu define por realidad, aquello que Maine de Biran entendía, la realidad es lo que se resiste a nuestras experiencias, representaciones, descripciones, imágenes y formalizaciones matemáticas.

La física cuántica muestra que la abstracción no es un simple intermediario entre nosotros y la naturaleza, o una herramienta para describir la realidad, sino que es parte constitutiva de la naturaleza.

La realidad no es para Nicolescu, solamente una construcción social, el producto de un consenso social y un acuerdo intersubjetivo, sino que también tiene una dimensión “trans-subjetiva”.

Según Basarab Nicolescu no debemos confundir “niveles de realidad” con “niveles de organización”: Los “niveles de organización” corresponden a estructuraciones diferentes de las mismas leyes fundamentales. Puede existir una pluralidad de niveles de organización en un mismo nivel de realidad. Hay “niveles de realidad” cuando al pasar de un nivel a otro existe una ruptura en las leyes y conceptos fundamentales como por ejemplo la causalidad. Cfr: NICOLESCU, Basarab, “Physique quantique et niveaux de Réalité”, en La Transdisciplinarité. Ed. Du Rocher, Mónaco, 1996. Citado por Motta (1999)

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